Hacer un alto en nuestro camino y detenernos a reflexionar sobre lo que hacemos y como lo hacemos nunca nos hará perder el tiempo, al contrario, ganaremos tiempo, pues es el tiempo el que nos hace ser o dejar de ser; y en el amor las cosas llevan tiempo no se llega a él así nada más. Cuando el amor llega es quizá cuando más tenemos que reflexionar, pues tenemos que pensar el cómo debemos de cuidarle y el cómo debemos entregarnos a él. El amor es cosa seria y hay que reflexionar en lo que nos depara, porque por el amor también podremos llegar a sufrir muchos desengaños.¿Cuántas veces el amor así como llega, también así desaparece? En muchas ocasiones, esto es cosa de nosotros mismos, pues en lugar de meditar, de reflexionar sobre ¿El qué y el cómo? Simplemente dejamos que las cosas sucedan. Y cuando nos damos cuenta y queremos remediarlo ya no es tiempo.
Es quizá por eso que escribí lo que leerá a continuación, aunque no es preciso que las reflexiones las llevemos a cabo solo cuando del amor se trate. Yo estoy convencido que debemos reflexionar siempre, en especial cuando sentimos que todo está bien y claro que mejor cuando nos encontramos un tanto nostálgicos y algo enamorados.
Pero todos invariablemente lo hemos hecho alguna vez, aunque no lo sepamos reconocer. Lo que pasa es que algunos obtienen provecho de esos momentos de reflexión y otros más, rápidamente olvidan esos saludables instantes.
Reflexionemos, es muy saludable. Siempre será bueno revisar nuestras actitudes, reconocer nuestros errores. ¿Y porqué no? Nuestros aciertos. El cómo somos para con los demás o qué esperan de nuestro comportamiento. Nuestra actitud para con nuestra familia, con los amigos, con los compañeros, con nuestros padres o con nuestros hijos y hermanos. Sepamos reconocer que no siempre tenemos la razón, escuchemos cuáles son sus razones y conciliemos con ellos. Si lo hacemos, seguramente daremos un paso hacia delante para lograr una mejor manera de vivir en armonía con todos ellos.
Finalmente preguntémonos, ¿Qué perderemos al hacerlo? Yo estoy convencido de que perderemos más al no hacerlo. Reflexionemos, tomémonos unos minutos y sentémonos a repasar ¿El qué, el cómo y el porqué? Fijémonos metas. ¿El qué hacer, el cómo hacerlo? Y sobre todo convenzámonos del ¿Porqué hacerlo? No nos arrepentiremos sí a cambio de unos saludables instantes de reflexión, logramos mejorar nuestra actitud frente a la vida y frente a los demás. Nos sentiremos más seguros y más satisfechos con nosotros mismos. Reflexionemos.
“Una profunda reflexión, es vivir unos saludables momentos con nosotros mismos. Hagamos un alto en nuestro camino para vivir ese saludable momento”